| Grandes Maestros obra gráfica siglos XX y XXI, en La Lisa se mantiene hasta el 20 de septiembre |
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| Escrito por Ángel M. Alcalá |
| Lunes, 16 de Agosto de 2010 12:00 |
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Enunciar los nombres de Antoni Tápies, Eduardo Chillida, Antoni Clavé, Pablo Palazuelo, Eduardo Arroyo y Antonio Saura es igual a mencionar a seis entre los diez grabadores fundamentales que ha dado España en el siglo XX. Este tipo de rankings sobre la importancia de artistas u obras suele ser muy relativo –por no decir arbitrario– en la gran mayoría de los casos en otras disciplinas artísticas, pero en el ámbito de la obra gráfica la lista es incontestable, casi definitiva. Apenas podrían incluirse algunos artistas más, como Miquel Barceló, Canogar o Luis Gordillo, pero jamás harían peligrar un puesto en la lista de honor a los genios presentados en la exposición Grandes Maestros de El equipo de la galería Las cinco obras de Antoni Tápies que se incluyen en la exposición, creadas entre 1971 y 1986, golpean la mirada del espectador con la misma contundencia que caracteriza toda su obra. Basadas en trazos preciosos de pulsión furiosa, las obras transmiten la fuerza expresiva y emotiva del autor, que desata la violencia y la pasión en su universo particular, con el lenguaje propio que ha desarrollado durante su larga carrera a partir de sus símbolos característicos, entre los que sobresale la cruz omnipresente. Estos símbolos siempre aluden a la condición humana y constituyen un alfabeto propio con el conforma liturgias propias que le concedan un respiro en su inquietud vital. En las obras de la exposición, Tápies trabaja la litografía y el aguafuerte, aunque se sirve también de las técnicas del gofrado y el carborundo para construir relieves en superficies planas. No es mera experimentación. Todas estas técnicas están estrechamente relacionadas con el significado de los grabados. Eduardo Chillida alcanzó la proyección internacional con la escultura, pero dio gran importancia a la obra gráfica, que realizó principalmente a partir de 1959. Su producción en esta disciplina es completamente autónoma de la escultórica y tiene su propio sentido, si bien ambas guardan paralelismos conceptuales. Los trabajos que presentamos muestran su dominio del aguafuerte y la litografía para representar sus gravitaciones, su línea más habitual en el grabado, que representan objetos lineales que sugieren volumen en aparente suspensión dentro de la estructura de la obra. Eduardo Arroyo, artista plástico y escritor, acaso más escritor que artista plástico en su propia opinión, es sinónimo de Pop Art en España. Pionero del movimiento, del que se empapó durante su exilio en Francia, por motivos políticos, durante la dictadura, tiene en Pablo Palazuelo, representado en El último de los autores de esta lista, por circunstancias de esta enumeración pero nunca por importancia, es Antonio Saura. En esencia un expresionista figurativo, sus obras contienen casi siempre figuras y retratos en composiciones irregulares, siempre en conflicto con la forma, realizados, entre otras técnicas, con litografía, zincografía y serigrafía, como en las obras de esta exposición. Es un artista muy expresivo que recrea un universo lleno de paradojas donde reina el pesimismo, en contraste con el colorido habitual. Sus obras y personajes, sátira en estado puro, son la manifestación de la fuerza, el desgarro y la ironía del espíritu latino. Fue un gran defensor de la obra gráfica y la trabajó en exclusiva durante muchos años. La exposición Grandes Maestros de
Antonio Saura: izq.: El caballero, 1996, litografía y zincografía, 60 x 45 cm.; centro: The cocktail party, 1982, litografía y zincografía, 60 x 88 cm.; dcha.: Carmen Acto III, 1994, serigrafía, 32´5 x 41´5 cm.
Antoni Clavé: Izq.: Bleu et noir, 1968, aguafuerte, aguatinta y linograbado, 76 x 56 cm.; centro: Gant, 1975, litografía, 64 x 42 cm.; dcha.: Affiche avant la lettre, 1975, litografía, 47´5 x 62 cm.
Eduardo Chillida: Izq.: Nancy, 1972, litografía, 75 x 51 cm.; dcha.: Kate 2, 1972, aguafuerte, 41 x 29 cm.
Vista de parte de la exposición. A la izquierda y al fondo, obras de Antoni Tápies. |


















































